Toda la mierda que había ido acumulando durante todos sus años de dedicación al mundo de la farándula, ahora salían a la superficie. Toneladas de resentimientos que en aquel preciso momento cobraban todo el sentido del que eran capaces, no porque actualmente hubiera cambiado de opinión respecto a la gentuza que le rodeaba diariamente, sino porque ante la perspectiva de pasar a la historia con un suicidio mítico e inolvidable, la concepción misma de su existencia tenia muchísimo más sentido épico. Ese rencor a todo lo ajeno que le hacía reafirmarse en la soledad genial de sus pensamientos.
Todo el mundo le lloraría durante décadas por haber sido tan estúpidos al dejar apagar tan ridículamente aquella magnificencia tan evidente. Y él en ese ultimo instante, antes de expirar su postrero aliento, los miraría con una manifiesta pose de desdén y sin decir palabra simplemente desaparecería.¡Que soberbio y apasionado final!
Además, nadie podría echarle en cara la drástica decisión que se había visto obligado a tomar. Ese ninguneo reiterado de los años postreros, obligandolo a aceptar trabajos denigrantes que esquilmaban sin misericordia aquel talento que le sobresalía por los poros. No, nadie se extrañaría de su justa decisión.
Y encima todo se acentuaba con los comentarios mortificantes de la que un día fue orgullosamente su media naranja. Porque no nos engañemos, Nika hacía ya largo tiempo que sólo era una pesada rémora; más o menos desde que empezaron a flaquear los encargos profesionales. Siempre de malhumor, perjudicando con sus soeces comentarios esa inspiración tan necesaria para desarrollar su destreza. Después de compartir su lecho y sus anhelos, había demostrado una monstruosa falta de sensibilidad con aquella actitud tan despreciable. No merecía ni una nota de despedida.
lunes, 26 de febrero de 2007
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